miércoles, 9 de marzo de 2016

El feminismo anticarcelario de Liliany Obando

“Muchas mujeres feministas ni siquiera se han dado a la tarea de mirar a ese grupo poblacional de mujeres en cárceles”.

Claudia Quintero


“Pensando más allá de los prisioneros y prisioneras políticos,  existe otra población carcelaria, que muchos de ellos son víctimas de la exclusión y la pobreza. Pero especialmente a mí me parecería que sería muy justo, que se mire hacia las mujeres madres cabeza de familia que están en las cárceles, yo creo que un 90% son madres cabezas de familia. Creo que la implicación tan grave para un estado y para una sociedad que mete a sus mujeres a las cárceles,  pero además las mete con sus hijos. Porque no es lo mismo que un hombre este privado de la libertad y que una mujer este privada de la libertad y que además ella sea quien vela por la seguridad económica y afectiva de su descendencia y entonces eso tiene una implicación gravísima, es que las mujeres seguimos siendo invisibles y más las mujeres privadas de la libertad", asegura Liliany Obando.
Ella es una detenida política, profesora y escritora, graduada de sociología de la Universidad Nacional.
Liliany Obando ha movilizado una especie de feminismo anti-carcelario en Colombia, defendiendo no solo a presos políticos, de cualquier género, si no también se interesa por las madres cabeza de hogar que purgan condenas en las cárceles de Colombia incluso con sus hijos, estos niños se desarrollan en un ambiente de restricción y represión en los primordiales años de su vida.
Claudia: Ahora que hablamos de paz y todo eso, florecen muchos feminismos en Colombia  y que habla de género y de política de género pero finalmente, ¿qué es lo que  no se habla respecto a la cárcel y la mujer?
Liliany: Pues a mí sí me parece muy importante, que se hable de la mujer tras las rejas a través de todos los medios que nosotros tenemos a nuestra disposición, que sabemos que contamos con recursos limitados para hacer nuestro trabajo,  pero pues ir haciendo eco; respeto a esta realidad de las mujeres presas, me siento como una golondrina sola hablando de esto. Pero es un tema que necesita ser tenido en cuenta y ser valorado en la importancia que tiene, es gravísimo para esta sociedad de verdad lo que están haciendo con esas mujeres y con sus hijos e hijas,  violándoles absolutamente los derechos fundamentales a esas niñas y esos niños que se supone prevalecen sobre los demás derechos pero que no se cumplen.
Hay niños que pueden permanecer con sus madres en una cárcel pero que tienen unas complejidades muy grandes, porque también pueden haber menores privados de la libertad y su desarrollo psicosocial indiscutiblemente se va a ver afectado,  así tenga la posibilidad de compartir los primeros años con su mama, que son fundamentales, o sea ningún niño debería ser separado de su mamá a esa corta edad.
En la ley, existen formas alternativas a la prisión, pero es que aquí ni jueces ni abogados ni jueces ni defensores han asumido esa tarea desde una perspectiva de género en realidad y eso hace que esas mujeres estén en una cárcel,  cuando podrían estar en otros lugares. La privación de la libertad conlleva realmente a otras cosas mucho más graves.
¿Y cuáles son esas alternativas a la prisión para las mujeres? 
La casa por cárcel es una alternativa, digamos que en un caso donde necesariamente la mujer tenga que ser privada de la libertad,  porque su transgresión a la ley fue grave y que tenga que ser privada de la libertad,  lo mínimo es que pueda tener casa por cárcel para que pueda estar con sus hijas e hijos. En este país en las cárceles no existe la actividad laboral remunerada. Como haces tú cuando eres mamá, tus hijos e hijas dependen de ti, te llevan a la cárcel y además te vuelven improductiva y que no solo te afecta a ti sino a tus hijos e hijas que tienes que abandonar.  Una violación de los derechos de los niños y niñas pero es silenciado. Muchas mujeres feministas ni siquiera se han dado a la tarea de mirar a ese grupo poblacional de mujeres en cárceles que están sufriendo esa grave situación.
¿Existe un censo de la población de mujeres en cárceles en Colombia?
Son como unas 8000 y el 90% con toda seguridad son madres cabeza de familia. Si bien el decir que las mujeres son una minoría en la población carcelaria eso es algo positivo.  Pero también es negativo porque ser  minoría dentro de la población carcelaria,  la invisibilidad aún más y todas las políticas carcelarias son pensadas en masculino. No hay personal formado o preparado, se necesita un vuelco muy grande.
Por ejemplo, se necesita una formación muy grande en justicia de género, para que realmente algunas de esas leyes que se han obtenido gracias a las luchas de muchas mujeres, se hagan efectivas en la vida práctica de las mujeres. Eso también tiene que ver con mujeres que afrontan procesos judiciales, para que tengan una oportunidad de acceder a la justicia prontamente, para que se atiendan sus casos prontamente,  para que se les respete el debido proceso  y que los jueces que las juzguen tengan enfoque de género. Tampoco existe acompañamiento a ningún nivel.
Incluso mujeres juezas que son más drásticas a la hora de imponer una sanción a otra mujer, porque no existe una mirada de género que te haga tener ese enfoque diferencial a la hora de tomar esas medidas,  porque además de ser mujer y ser madre tiene unas implicaciones mucho más serias y más graves que terminan afectando no solo a ellas como mujeres.
Te imaginas toda esa generación de niñas y niños [hijos de las mujeres en cárceles], que además no tienen ningún tratamiento de acompañamiento psicológico cuando son separadas. Los niños quedan fuera de la cárcel, y de los muy poquitos cupos que existen para los que quedan adentro es hasta los tres años. Esas rupturas son devastadoras en la vida de las mujeres y de sus hijas e hijos. Son niños que a futuro seguramente esa situación que vivieron tan grave,  se va a revertir en algún futuro de alguna forma. Cuando llegan a visitar a sus mamás, todo ese maltrato que reciben por parte de la guardia, pero también la ruptura en sí, la ausencia.
¿Tampoco hay un acompañamiento desde el Estado con enfoque de género para las mujeres en situación carcelaria?
No existe un acompañamiento a ningún nivel y si es a nivel de por ejemplo si nos trasladamos al nivel de presos y presas políticas tampoco existe dicho acompañamiento.
También en la realidad de la prisionera políticas es lo mismo, pues así no se crea son madres que han tenido que vivir la misma realidad que comparten con las demás mujeres, las mismas rupturas y también las mismas carencias al momento de defenderse de una realidad entonces existe una carencia de acompañamiento hacia ellas y hacia sus hijos
¿Entonces un proyecto de impacto,  ahora que Colombia va a empezar a construir paz, tendría que mirar directamente a estas mujeres presas y a sus hijos? 
Esto lo he venido proponiendo en diferentes entornos. Porque en cualquier escenario que estemos visibilizamos ésta situación, ese es nuestro trabajo. Nuestra voz, nuestra vivencia y nuestra experiencia y nuestra autoridad moral. Un acto de voluntad política de verdad en el proceso de paz de las Farc seria ver ese grupo poblacional de esas mujeres, mujeres madres cabeza de familia.  A la cárcel también llegan mujeres que están lactantes o en embarazo y muchos lo reducen a eso, si tú vas a examinar dentro de los delitos por los que están estas mujeres casi todas tienen que ver con delitos de pobreza, porque quieren garantizarle comida a su hija, que vaya al colegio, que tenga un vestido.
Entonces por lo general están asociadas a eso, al tráfico o al expendio de drogas  en pocas cantidades o al hurto y si hay otras mujeres que están en delito como homicidio pero está relacionado por un hecho de violencia que ella pudo haber vivido.
¿Las mujeres en situación de consumo dentro de la cárcel, su situación de salud, cómo se refleja en lo que has visto dentro de tu trabajo?
En alguna ocasión escribí de una compañera con la que conviví y compartí una historia de ella, en su vida en libertad, estaba estudiando educación pre escolar por esas circunstancias de la violencia intrafamiliar,  asesinó a su hermano y terminó presa pero no era su vida. Ella no era una delincuente pero termino en la realidad de una cárcel y en la cárcel por el desespero de la ruptura con sus hijas se vuelve adicta a las drogas. La cárcel la afectó. En la cárcel son muy escasos los espacios de un tratamiento penitenciario que tenga en cuenta la situación de consumidoras, Por el contrario, la misma guardia está infiltrada en la venta y en el ingreso de droga, hay personas que ya realmente están enfermas,  están tan afectadas que no deberían estar en una cárcel sino que deberían estar en sitios especializados para el tratamiento de su situación, que conlleva pues a otras situaciones como actos de delincuencia. También hay casos aberrantes de mujeres con enfermedades mentales que no deberían estar en la cárcel porque su tratamiento debería ser completamente distinto. Pero aquí todos revolvemos todo  y todo el mundo quiere más cárcel y más penas.

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